Escrito por Tendenzias

Evitar el dolor de espalda

De entre todos los males que nos pueden asaltar durante el sueño, sin duda el más temido es el dolor de espalda. Ni las pesadillas, ni los resfriados… nada puede compararse a la desagradable sensación de despertarse y notar los músculos de la espalda agarrotados, o las vértebras tan doloridas como si acabaran de darnos una paliza. El dolor de espalda nos condiciona para el resto del día: a la hora de sentarnos, ya sea en el trabajo o en casa; al cocinar, al conducir… cualquier actividad se verá mermada por su culpa.

Ya hemos comentado los mejores remedios para prevenir este mal que tantas veces nos ataca. Evidentemente, lo principal es contar con un colchón adecuado a nuestro peso y edad. La gama de los viscoelásticos siempre es la más versátil y eficaz; aunque si padecemos de dolores crónicos siempre podemos acudir a los colchones especialmente destinados para aliviarlos, que todas las empresas tienen en su catálogo. Como recomendación general, lo mejor en estos casos es dormir boca arriba.

Pero no debemos caer en el error de achacar la causa de este padecimiento exclusivamente a nuestro colchón. Muchas veces, esta simplificación nos hace descuidar otros aspectos que, a la larga o a la corta, nos pueden afectar del mismo modo. Por ejemplo, las posturas en las sillas. La concentración en las tareas frente al ordenador hacen que en ocasiones, de manera involuntaria, nos doblemos hacia adelante; un error muy común que terminará redundando en dolores de espalda (sobre todo en momentos de estrés). Es fundamental buscar las posturas adecuadas al sentarnos, sea cual sea la labor que estemos realizando. Lo mismo sucede, por ejemplo, cuando tengamos que estar mucho tiempo de pie, ya sea trabajando, cocinando, etc. Hay que evitar apoyar el peso sólo sobre una pierna e intentar distribuirlo siempre entre ambas, ampliando nuestro centro de gravedad todo lo posible para que la espalda no se desvíe de maneras incorrectas.

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